Por Diego Carballido

 

Un espacio que sirve para contener a los jóvenes, que brinda conocimientos y también trabaja en política de género

“Cuando comenzamos éramos un grupo de jóvenes que sólo queríamos hacer algo por las problemáticas del territorio. Luego de dos años, pudimos construir el merendero donde asistían inicialmente 50 chicos. Ese número se fue incrementando con los años hasta llegar a los 370 chicos que asisten actualmente”. Así comienza la charla Milton Ríos, referente del merendero Granito de Arena, de Nuevo Alberdi. Ese espacio hoy se convirtió en un lugar de diversas actividades de participación donde los jóvenes del barrio reciben ayuda pero también se capacitan en oficios y en cuestiones de género.

La idea inicial comenzó allá por el año 2013 en esa zona de la ciudad, a la cual se llega por la ruta 34. “Todos los espacios los sostenemos jóvenes que somos del barrio”, aclaró Ríos, explicando cómo la idea inicial derivó en el actual grupo de trabajo social denominado Jeaf (Jóvenes En Acción al Futuro), donde no sólo llevan adelante el merendero sino también talleres de oficios y hasta un espacio de género denominado “Abran paso, mujeres en lucha”. “Es un lugar donde las mujeres se concientizan sobre sus luchas, pero con la perspectiva puesta en el barrio”, compartió.

“Recibimos el apoyo de muchas personas que nos conocen desde hace tiempo y hacen donaciones. Por ejemplo, un grupo de maestras del barrio decidió venir a trabajar con nosotros porque veían que los chicos iban con hambre a la escuela”, indicó, y agregó que “a este apoyo, se le suma una ayuda mínima del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia”.

Nuevo Alberdi es el lugar también donde se desempeña el sacerdote Daniel Siñeriz, quien mantiene un contacto con el merendero para ayudar en lo necesario. De la misma manera, diferentes templos evangélicos del barrio también colaboran con este espacio.

Capacitación y concientización

Este grupo de trabajo también sostiene talleres de capacitación a manera de contención de los jóvenes que tienen problemas de adicciones. “Cuando comenzamos, se acercaban niñas y niños de hasta 12 años, pero después dejaban de venir para involucrarse con otras problemáticas del barrio. Por eso, comenzamos con actividades y talleres. Actualmente, tenemos hasta jóvenes de 25 años colaborando en nuestro espacio”, manifestó Ríos.

Entre las capacitaciones, está la posibilidad de trabajar en fotografía o en cuestiones deportivas específicas como el arbitraje en el fútbol: “Elegimos tener esa capacitación porque el año pasado recuperamos un terreno abandonado en el barrio y se construyó una cancha donde se juegan torneos de fútbol todos los fines de semana”.

A la hora de ser consultado por la principal problemática que atraviesa a todo el barrio, el joven no tuvo duda en responder: “La injusticia social”. A pesar de no estar tan lejos del Distrito Norte de Villa Hortensia, cuestiones como los servicios o el transporte público no tienen un acceso fluido al barrio. “Tenemos que pedir nosotros para que vengan a cortar el pasto, o no nos llegan las vacunas, entre otras cuestiones. Por ejemplo, la parada de colectivo más cercana está a diez cuadras y a la noche no entran los taxis porque no hay mucha luz. Hace unos días tuvimos el cadáver de un vecino casi un día entero porque no venían a retirarlo para poder velarlo”, reclamó.

Milton reconoce que le resultó difícil trabajar en cuestiones de género, pero finalmente han lograron conformar un grupo de mujeres del barrio que llevan adelante consignas muy actuales del feminismo. “Al comienzo nos miraban raro, porque el barrio todavía tiene algunas cuestiones campesinas y el tema de género parecía lejano. Con el tiempo, comenzamos a ver cambios y el año pasado, para el 8 de marzo, logramos tener el primer torneo de fútbol femenino en conjunto con una intervención donde pegamos carteles en todo el barrio con frases como No me grites o No me Pegues”, esgrimió el referente barrial, y continuó: “Comenzamos a conversar de las grandes líderes mujeres a lo largo de la historia, pudimos ver películas y logramos que el tema se instale”

“Abran paso, mujeres en lucha” se convirtió en un verdadero espacio de empoderamiento en una zona donde se debe lidiar cotidianamente con cuestiones como abusos o embarazos adolescentes. “El grupo trabaja en el cuidado y la defensa de los derechos de las mujeres”, enfatizó.

Ayuda para comenzar las clases

Cada comienzo de un nuevo año lectivo presenta la cuestión de las necesidades y la falta de útiles escolares para que muchos de los chicos del barrio puedan comenzar las clases. “El año pasado logramos conseguir kits escolares donados, porque en el barrio muchos chicos no inician las clases al no poder comprar útiles”, contó Ríos y renovó el pedido de ayuda para este año. Todas aquellas personas que quieran dar una mano puede escribir al Facebook del merendero o comunicarse al teléfono 341- 2256308.

El crecimiento poblacional de los últimos años en Nuevo Alberdi exige que se abran nuevas aulas. “Tuve una reunión con el Ministerio de Educación para que se haga efectivo el proyecto de la escuela pública y primaria en Nuevo Alberdi en los terrenos donados por la parroquia del Padre Siñeriz. Porque tenemos casi 800 chicos que tienen que cruzar la ruta 34 para ir a una escuela”, concluyó.