Investigadores del Conicet-Rosario desarrollaron una leche de vaca, rica en calcio y reducida en lactosa, a través de un método natural y económico que utiliza cáscara de huevo y un conjunto de microorganismos llamados kéfir, alimento milenario procedente del Cáucaso, similar al yogur.

Los científicos del Conicet-Rosario, que lidera el doctor Alfredo Rigalli, director del Laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) lograron una leche de vaca ideal: baja lactosa y alto calcio.

Según explicó Rigalli a Télam, un adulto “necesita incorporar diariamente, el equivalente al calcio contenido en un litro de leche”.

“Pero no todos ingieren estas cantidades, porque en la adultez se pierde el hábito de consumir lácteos, principal fuente de calcio, sumado a que algunas personas son intolerantes a la lactosa y tienden a evitarlos”, aclaró.

En ese contexto, es que Rigalli ideó un método para aumentar el contenido de calcio y disminuir la lactosa de la leche de vaca, para luego probar su efectividad en personas.

Para tal fin, el científico recurrió a “una técnica doméstica, empleando cáscara de huevo y un conjunto de microorganismos llamados kéfir”, un producto lácteo originario del Cáucaso, muy parecido al yogur.

“El objetivo era desarrollar una metodología que se pueda aplicar en la casa, sin necesidad que haya una industria de por medio. Ese fue el ánimo de nuestro laboratorio: Desarrollar cosas que sean aplicables, de bajo costo y buen resultado”, explicó Rigalli